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Culpabilizar

¿Por qué lo hacemos?

La tendencia a encontrar personas o acontecimientos que sirvan como chivos expiatorios para los problemas y las insuficiencias personales de uno, es una forma de vivir la vida como una víctima. La culpabilización normalmente va acompañada de una incapacidad para asumir responsabilidades de la vida y las acciones de uno mismo.

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No buscan soluciones

Algunos culpabilizadores son muy efectivos y permiten que todos sepan quién o qué ha provocado su infortunio. Otros permanecen silenciosos y sostienen largos diálogos internos deteniéndose en quién o qué causó su desdicha.

No obstante las personas que buscan culpables, no son eficaces porque no solucionan su estado emocional negativo y no buscan soluciones a sus inquietudes.

Las actividades siguientes están diseñadas para ayudarte a eliminar este tipo de comportamiento:

Una forma adecuada de abordar este tema es hablar y pensar de un modo correcto
  • Tenemos que distinguir entre responsabilidad y culpa. La culpabilización es la condena de ti mismo o de otros por acciones impropias o perjudiciales. La culpabilización habitualmente se produce porque se confunde el comportamiento impropio o malo con “ser malo”. Todos hacemos conductas desagradables en algún momento. Basta con que nos demos cuenta y lo intentemos solucionar, pero no es sano llevar “una marca “ toda la vida por alguna situación que se ha hecho mal.
  • Intenta pensar en positivo y dedicar tu tiempo y energía para hacer algo positivo ante una situación: ¿para qué te sirve paralizarte y quedarte sólo en condenar a la persona “culpable”? Asumir la responsabilidad de un problema o desgracia es una forma objetiva de resolver problemas. Determina qué ha causado tu malestar sin hacer un juicio moral al respecto.
  • Tu objetivo es ahora determinar qué fue lo que sucedió, a fin de poder identificar si algo puede hacerse de manera diferente para el futuro. Las personas que habitualmente condenan y culpabilizan a los demás, normalmente aplican este criterio también a sí mismos.
Asume la responsabilidad de tu vida
  • Cuando buscas chivos expiatorios y culpabilizas a otros de tus problemas, te vuelves ineficaz y pierdes la capacidad de hacer las cosas mejor. Sólo cuando asumes la responsabilidad de los problemas, recuperas la capacidad de emprender acciones constructivas. En esencia cada problema que tienes es tu problema, independientemente de quién sea el responsable.
  • Las soluciones a tus problemas sólo llegan cuando empleas tu tiempo y energía en escoger acciones efectivas, en vez de detenerte en determinar quién tiene la culpa o en lo “malos” que son.
Busca qué pensamiento o idea dolorosa causa la necesidad de culpabilizaciónOLYMPUS DIGITAL CAMERA
  • Una forma básica que refuerza el pensamiento distorsionado es la forma debería / debo, especialmente la idea fantástica de que “la vida debería ser bonita”. Cada vez que percibas que piensas que alguien o algún acontecimiento es injusto, recuerda que tanto la imparcialidad total, como la perfección, es imposible de lograr en el mundo real. Puesto que las personas y acontecimientos son complejos, siempre existe algo diferente respecto del modo con que tratas a cada persona que conoces.
  • Asimismo, siempre hay algo diferente en el modo en que te comportas en cada situación, independientemente de lo similares que sean. La creencia de que la vida debería ser bonita, magnifica estas desigualdades y las hace parecer mucho más importantes de lo que son. Convéncete de que la injusticia y la desigualdad son realidades de la vida. Los otros a veces actuarán de una manera lesiva e injusta, por razones más o menos sanas.
  • Aún así, las acciones hechas con buenas intenciones en ocasiones también resultan ser dañinas debido a una falta de conocimiento o de comprensión. El único enfoque sano para vivir en un mundo injusto es centrarse en las necesidades, en vez de hacerlo en la imparcialidad. Determina si algo que realmente necesitas o deseas está siendo frustrado o amenazado. Si es así, concéntrate en desarrollar un plan para mejorar la situación.

Aprende a tratar los comportamientos negativos de los demás sanamente

Un signo de madurez emocional es la capacidad para evitar ejercer represalias contra las personas que actúan de manera detestable o que te hacen daño. Esto no significa que estemos proponiendo que cuando te hagan daño no lo comentes, sólo que no te conformes con eso. Que sigas adelante con la solución del acontecimiento. Llegar a sentirte furioso interfiere en tu capacidad para razonar y corregir la situación. Si bien, no podemos controlar los pensamientos o comportamientos de los otros, sí que podemos hacerlo con los nuestros.

Artículo de: Ruth Muñoz Pedrero. Psicóloga clínica

Surya-Aruna

Recuerda

Recuerda que... A veces quien menos crees, es quien más te enseña, y a quien menos das, es de quien más recibes…  A veces de quien menos es...